MIENTRAS NADA
LLEGA
por Elvira Rodríguez Puerto
LA CUBA QUE NO SALE EN LOS PERIÓDICOS por Elvira Rodriguez Puerto
Donnerstag, 18. März 2010
Mi Blog, el Blog de todos ustedes. Hace mucho tiempo quiero escribir en un sitio para todos. El entusiasmo me ha llegado muy tarde, pero es importante de todas maneras "llegar". En una ocasión en Cuba, una escritora argentina me dijo que tenía que aproximarme más a los grandes. No le hice caso a su referente de
"los grandes" sino al mío propio como siempre. De esta manera me siento satisfecha de llegar a ustedes.
Mientras, (así me despido en mis emails)
Un beso,
Elvira
Esta es tía y también ha sido muchas veces mi madre. Ya cumplió 80 años y sigue viviendo en Cuba. Conoce la historia del mundo y todos los lugares geográficos mejor que cualquiera que se pasó la vida viajando. Ella, nunca viajó. Se ocupa de papá que se le escapa constantemente de la silla. ¿Cómo está papá? Le pregunto cada vez que la llamo. Papá finge para ir al baño pero para irse de casa echa un patín. Todavía no sabe a qué o por qué papá intenta escaparse. Le han puesto no se cuántos pestillos detrás de la puerta, lejos de su alcance para que no lo intente en las noches. ¡La calle está muy mala mija! Pero el otro día tía se levantó a las 5 de la mañana, pensaba que era papá que estaba rompiendo la puerta. Pero no, era la policía. Casi que derrumban la puerta de la casa. La polícía estaba armada. Entraron a registar la casa porque mi familia tenía una denuncia de trabajar ilegalmente. En la casa viven: tía, con la edad que ya dije, papi con 82 y mi primo con 54 que cuida a ambos. Mi tía, a pesar de que siempre le envío dinero a Cuba no quiere aburrirse, y le da pena pedirme más porque sabe que no tengo. Lo único que hace para ganarse unos kilitos es revender el café que le venden en la bodega ligándolo con chícharos, y también vende cigarritos (normales) y hacía agenditas para la catedral con la carita del Ché. Para hacer estas agenditas tuve que enviarle una vez, la malla de una ventana que compré en el Toom. Tuve que desarmar la ventana porque enviar eso pa Cuba, ni manera. Pero la malla llegó justo este día cargado y tampoco la ha podido utilizar desde entonces. La necesitaba para colar la pulpa del papel que hacían. Después de llevarse todo lo que no tenía que ver ni con el café, ni los cigarritos, ni las agendas, se querían llevar a tía a la estación de policía. En esto se metió mi primo ¿pero cómo se van a llevar a mi mamá, no ven la edad que tiene? y terminaron empujándolo al auto de la policía. Mi primo y la policía fajáos a puño tendío, y en fin, mi tía, empezó a gritar como loca, que cómo se iban a llevar a mi primo, que si estaban locos, qué qué había hecho mi primo
-desacato a la autoridad y trabajar ilegal–. Tía se olvidó de papá y se fue a la estación de policía, a defender a mi primo. Allí gritó todo lo que pudo, mi tía todavía grita, –que si Fidel Castro supiera estas cosas que pasan no las aceptaría, para esto no luché yo, ni toda mi familia– No le hacían caso a mi tía, la policía seguia escribiendo con su mala letra. Solo la hicieron firmar unas planillas y pagar una fianza para poder sacar a mi primo. La dejaron llamar a mi familia para colectar dinero, porque el dinero solo les alcanza para comer. Mi primo no quiere saber más nada. Ahora le exigen que debe terminar de trabajar. Seis meses más para que se pueda jubilar. Jubilarse es ganar 60 pesos cubanos al mes. Quizás 80. Cuatro Euro o 10, qué se yo, lo mismo de simpre. Por eso mi primo no quiere seguir trabajando. Ahora los vigilan más que nunca. Tía no escarmienta y sigue intentando vender su cafecito. Pero las agendas no más. Ni porque tenían la carita del Ché. Ayer les he llamado de nuevo. Le digo a tía que la cosa está mala allá, y me rebota la frase, – en todo el mundo la cosa está muy mal, mira en Grecia –. Le repito, no tía, que la cosa está muy mal allá, en Cuba–. Mi primo le insiste que me deje contarle. Pero tía solo sabe decirme que papá ayer salió corriendo de la casa, que ya llevaba mitad de calle ganada, que no sabe qué más hacer.
Me siento muy triste por todo lo que está pasando desde hace ya mucho tiempo en mi país. Lo único que puedo hacer desde afuera es seguir escribiendo y pasando la noticia.
Mientras
un beso
Elvira
